Hablar del amor de Dios es hablar de los mejores momentos de tu vida y tal vez de los momentos no tan buenos, porque él siempre ha estado contigo.

Imagínate que Dios estuvo presente cuando naciste y tus padres te vieron con el colmo del enamoramiento. También estuvo el día que aprendiste a montar bicicleta y te sacaste un moretón luego de una caída inesperada. Y cada vez que llegabas a casa y tu madre te esperaba con un abrazo, Dios también te abrazaba. Celebró Dios en el cielo el día en que recibiste el diploma de profesional y destapaste una champaña. También estuvo cuando te bautizaron, diste el primer beso, conociste el país con el que tanto soñabas, o cuando pensabas que tu vida se había venido al suelo.

Dios siempre ha estado contigo, aunque tú no te hayas dado cuenta.

Él espera por la oportunidad en que le permitas entrar a tu corazón. Si bien puedes pensar en muchos obstáculos, como tu pecado, tu falta de tiempo o de fe, nada de ello importa para un Dios que quiere conocer tu corazón, como un fiel amigo, que no tiene más que ofrecerte que su mano.

Por ello, he querido darme a la difícil tarea de resumir algunas razones por las cuales Dios te ama, aunque bien podría ser una tarea tan retadora como contar todas las estrellas del cielo. Aquí están:

Dios te ama porque sí, porque ese es su trabajo. Dios te ama porque conoce tus defectos y no se fija en ellos para seguirte amando. Dios te ama porque es misericordioso y siempre busca a la oveja descarriada para abrazarla y no soltarla jamás. Dios te ama porque sabe tus virtudes, y te recuerda, que una sola virtud y mucha pasión consiguen éxitos jactanciosos, lo que no hacen muchas virtudes sin pasión. Dios te ama porque te abraza en la tristeza, también en los días de lluvias y de pocos sueños. Dios te ama porque ríe contigo, cuando cuentas un buen chiste o dices tus ocurrencias. Dios te ama porque no espera algo de ti, te espera siempre a ti. Dios te ama porque te cuida como un guardián, un centinela que te protege de las calles oscuras y los lugares equivocados. Dios te ama porque apoya tus proyectos del corazón y hace todas sus manías para que se cumplan. Dios te ama porque celebra tus triunfos, alza la copa contigo y canta a todo pulmón los goles de tus victorias. Dios te ama porque camina junto a ti, cada paso que das Él lo da contigo. Te ama porque todos los días te deja una nueva oportunidad para recuperar la sonrisa o seguir sonriéndole a los buenos y malos momentos. Dios te ama porque espera a que algún día le abras tu corazón.

Y así, podría seguir enumerando mil razones y gastarme más de una vida contándolas, pero Dios únicamente espera de ti que lo ames también, y si eso ocurre, vas a comprender al fin las trece razones por las cuales Dios te ama.