Como cada miércoles de Asamblea Carismática, quedamos extasiados mientras adoramos y alabamos a Dios, de la mano del Padre Javier Riveros; es un espacio para sentir la renovadora presencia del Espíritu Santo, ese consolador que mueve el corazón de cada persona que lo escucha y se entrega a la oración, los cantos y alabanzas con gozo y alegría.

El padre Javier centró su enseñanza en la cita bíblica del Evangelio según San Marcos 1,12-15: “En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían”.

“Así como el Espíritu de Dios empujó a su amado hijo Jesús al desierto, un lugar, seco, árido, difícil, donde iba a ser tentado por Satanás y libraría una batalla espiritual de la cual saldría vencedor, nosotros también somos enfrentados por el Espíritu en el desierto de nuestras debilidades, frustraciones, culpas, experiencias difíciles, nuestra fe, mentalidad, espiritualidad, llamado y misión. Debemos ir a ese desierto para escuchar la voz de Dios y entrar en un diálogo profundo con él, ser dóciles a su palabra y seguir su guía y dirección”, exhortó el sacerdote eudista. 

@elpadrejavi nos recuerda que necesitamos un empujón divino, que nos permita soltar los frenos, dejando fluir al Espíritu Santo para que comencemos a ver mejoras en las diferentes áreas de nuestras vidas como la afectiva, económica, social y personal, también nos aconseja ser más generosos, amables, felices y ayudar al prójimo en las necesidades que estén en nuestras manos. ¡Abre tu corazón y deja que el Espíritu Santo se pose sobre tu vida!

Para finalizar manifestó el padre Javier, “así como a Jesús, los ángeles nos ayudan, enfrentemos nuestras batallas personales y vivamos este tiempo con oración, fe, ayuno y generosidad y recordemos que las buenas obras ciertamente nos llevarán a la bendición de Dios”, dijo.