Hoy en día, muchas son las necesidades que existen, materiales y espirituales; por resaltar una en estos tiempos de pandemia, la salud, que podría ocupar un puesto importante en la lista, entre otras muchas que actualmente parecieran fatigar y opacar todo lo bueno que está a nuestro alrededor. Sin embargo, desde el Evangelio que propone la Liturgia en este jueves 25 de febrero, se nos invita a experimentar desde la fe, una experiencia de la Bondad de Dios.

Jesús en su Palabra, nos exhorta a clamar al Padre Bueno que está en el Cielo, que sabe dar cosas buenas a aquellos que, confiando en su misericordia, le saben pedir. Y ¿Tú hermana y hermano ya le has confiado tu necesidad a Dios? Hoy es el día para acercarte a Dios y no ocultarle aquello que careces o sufres, siendo sincero, consciente de que eres parte de sus hijos e hijas y por tanto no rechazará tu petición.

La oración confiada, es un acto de fe, que Jesús nos propone, y ante esto último, no hay una ruta a seguir, pero si existe una manera de hacerlo y es desde lo más íntimo de tu corazón, abrirle las puertas a Jesús, donarte a Él, entregarte tal cual eres porque Él te conoce, porque te creó, te ha dado vida y sobre todo que con su sacrificio en la cruz y que conmemoramos en estos tiempos cuaresmales, te ha regalado la salvación.

Qué bonito será confiar a Dios toda nuestra existencia y con ella nuestra realidad, podríamos vivir con la tranquilidad de que su Voluntad está y permanece en las circunstancias de la vida. Ahora, podría ser que estas cómodo y no te hace falta nada, entonces te corresponde, hermano y hermana, ser un Jesús y compartir lo que tienes con aquellos necesitados de amor y de bienes materiales.

Y tú, ¿qué esperas para aclamar a Dios?