En ocasiones el mal se aprovecha de nuestras debilidades para entra en nuestra vida y nos vende mentiras por verdades, para que creamos que ese es el camino a la felicidad. Hoy la invitación es a ser conscientes de esas trampas del mal para alejarlas por completo de nuestra vida

Tomando como referencia la Palabra de Dios en Hebreos 4, 12-13 que nos dice:

“Porque la Palabra de Dios tiene vida y poder, es más cortante que cualquier espada de doble filo, y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más íntimo de la persona, y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón. Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de Él, todo está claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas”

Dios a través de su Palabra nos deja mensajes muy claros:

  • Nos invita a buscar la verdad, que es su Palabra, la cual trae vida y salvación para todos, sin ninguna distinción de raza, cultura, económica o social.
  • Para llegar a esta verdad nos invita a dejar de lado:

Los actos que hacen que nosotros queramos escondernos: mentiras, trampas, injusticias, violencia, robos, todos estos actos del mal.

Y cuatro invitaciones concretas

  1. Actuar siempre bien: es necesario para nuestra sociedad que reine la honestidad, y aunque el camino sea más largo nos garantice que nuestro actuar no esta lejano de Dios, que nuestros actos sean sin engaños ni trampas.
  2. Ser responsables de nuestros actos: Todo lo que hacemos tiene consecuencias, procuremos siempre el bien. Si por algún motivo fallamos no busquemos excusarnos culpando a nuestro entorno. Siempre debemos poner la cara y recordar que a Dios debemos rendir cuentas y que de Él no nos podemos esconder.
  3.  Renunciemos a ganar con trampas: el mal en muchas ocasiones se nos presenta como la manera fácil de lograr algo, pero genera unas consecuencias que lastiman mucho nuestro ser, nuestra relación con Dios y con el mundo. Por ello necesitamos renunciar a las trampas, las mentiras, los engaños, las injusticias, los robos, la violencia, la ofensa, lo ilícito o dañado.
  4. Ganemos: claro que podemos ganar, podemos lograr lo que soñamos, Dios nos quiere triunfadores no perdedores, solo nos pide que hagamos el bien ante Él, ante los hombres e incluso ante nosotros mismos.

Ganar dando lo mejor de ti, trabajando en equipo, preparándonos, formándonos, en oración, siendo mejores seres humanos.

Este es el día de salir de los engaños del mal y volver a Dios