Hoy celebramos la fiesta del Natalicio del Juan el Bautista, una importante persona para la Iglesia, por la labor que Dios hizo en él, porque a través de este santo se inauguró el profetismo del Nuevo Testamento donde ya no solamente unos son llamados a ser profetas sino todos, pues desde nuestro bautizo se nos consagra como sacerdotes, profetas y reyes.


Isaías nos explica qué es ser profeta, de qué trata la profecía evangélica que Juan realizó y a la que nosotros estamos llamados también:


• Somos proyecto de Dios: ser profetas es ser llamados por el Señor desde el vientre materno, e incluso antes, Él nos hizo porque cree en nosotros, porque somos parte de su Proyecto Divino.


• Ser conscientes que Dios nos llamó con nombre propio: lo hizo así para establecer su proyecto de amor en la tierra a través de nosotros.


• Descubrirse profeta es entender que nuestra boca, pensamiento, y ser no son para banalidades: Dios puso en nosotros Palabras afiliadas, de bendición para defender la verdad y la justicia. Las palabras que salen de mí deben ser del corazón y buscar que transformen realidades oscuras en luz.


• Ser profeta es saber que soy protegido por Dios.


• Saberse siervo del Señor, hoy el Señor nos dice que se siente orgulloso de nosotros: como buen Padre, pero si nosotros no hacemos lo correcto, en el corazón, en la consciencia sabemos que Dios no se siente orgulloso en nosotros, por nuestro actuar y eso lo sabemos por la acción del Espíritu Santo que habita entre nosotros.


Hoy a ejemplo de San Juan Bautista debemos ser fieles a Dios, esa es la tarea de todos, es ser dóciles a Dios y su proyecto, es trabajar para lograr que el proyecto que Dios planeó hacer a través de mí se pueda llevar a cabo. Es tiempo de creer en Dios y en nosotros para poder decirle al Señor en el momento de nuestro encuentro personal “tu proyecto en mí se logró”.